Personal

Empecé a estudiar acupuntura menospreciando sus teorías, pero atraída por sus resultados. Treinta años después, constato que, imperceptiblemente, su filosofía ha ido impregnando mi visión del mundo y mi forma de vivir. A medida que profundizo en sus crípticos textos y la someto a prueba, la medicina china me seduce con una concepción del hombre bella y acertada. Para mí, ejercerla puede ser un arte.